SIGUEN SOBRANDO EMPLEADOS PÚBLICOS ¿Y?

Por Mariano Moreno - 7 de Junio, 2006, 2:58, Categoría: Leyes Laborales

En la edición del diario UNO, del día 07/06/05, se reproducen declaraciones del nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Andrés Marín, quien coincide (quizás sea lo único en lo que piensa igual) con quien lo precedió en el cargo, el Dr. Vicchi.

Ambos admiten que sobran empleados públicos en la Legislatura provincial y también, la dificultad administrativa, por la mala legislación vigente, que hay para trasladar a los que no tienen nada que hacer a alguna repartición pública en la que hagan falta si es que existiese una dependencia estatal en la que no sobren empleados.

Hasta aquí, la noticia no pasaría de ser el reconocimiento oficial de algo que toda la sociedad sabe desde hace tiempo: que el Estado es un aguantadero de ineptos que no podrían durar mucho en la actividad privada haciendo expresa reserva de que existen muchos agentes estatales que honran su condición y que trabajan por ellos y por los que se rascan.

Serían hasta declaraciones dignas del aplauso pero dejan de serlo cuando quienes las hacen son los elegidos por el pueblo para hacer o modificar las leyes. En este caso, estas declaraciones son una vergonzosa muestra de cinismo si los que las hacen no hacen nada por cambiar lo que denuncian como algo irregular. Quizás esta actitud hasta podría constituir Incumplimiento del los Deberes de Funcionario Público según quién y cómo se lo mire.

El mismo diario publicó no hace mucho las declaraciones, un "sincericidio" en opinión del autor de la nota, de un director del Hospital Central que hacía referencia a que en ese centro también sobraba personal en algunas áreas. A diferencia de los legisladores, el médico en cuestión no hace ni modifica leyes. Puede criticarlas como lo hizo, pero nada más.

También el Ministro de Salud se muestra preocupado por el alto grado de ausentismo por enfermedad que hay entre los agentes de su ministerio y admite que algunos de los supuestos enfermos no son tales y deja entrever que, como conocen del asunto, simulan enfermedades inexistentes o fraguan certificados médicos para no trabajar en el Estado mientras sí trabajan en su actividad privada. El Ministro tampoco puede modificar las leyes pero sí puede y debe trabajar en proyectos para mejorarlas.

En resumen, cada día se va haciendo más evidente que la cuestión no da para más.

Gradualmente la sociedad va tomando conciencia de que buena parte de lo que le falta se lo lleva la ineficiencia de la administración pública que, además de hacer mal sus labores, resulta mucho más cara que si fuese eficiente.

Faltaría, y eso es lo que debemos reclamar enérgicamente y sin pausa, que quienes tienen la posibilidad y la obligación de cambiar las leyes que están mal, hagan la tarea para la cuál fueron elegidos y por la cuál cobran su sueldo.

Debemos reclamar, en definitiva, que los legisladores no se comporten como típicos empleados públicos que cobran pero sin cumplir con sus obligaciones.

Si logramos entender esto, habremos dado un importante paso cualitativo en nuestra vida institucional y, en caso contrario, seguiremos pagando la ineficiencia mientras los ineficientes admiten su falta de idoneidad públicamente y se ríen en nuestra cara.

Mariano Moreno

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